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miércoles, septiembre 17, 2003

Videojuegos y propaganda 

El videojuego se ha introducido en la sociedad como una forma más de transmisión cultural además de mero pasatiempo.
Su retórica y modos expresivos estan instalados en nuestro imaginario colectivo.
A veces se utilizan para llegar con más facilidad a un público poco amigo de las explicaciones razonadas y bien argumentadas. "The Game is Over", probablemente una de las frases que más habremos leído a lo largo de nuestras infancias, fue la que eligió George W. Bush en su discurso del 6 de febrero de 2003, cuando las bombas estaban ya despegando hacia Bagdad, para dejar clara su postura. Frente a esa frase no hay vuelta de hoja, todos lo sabemos. No puedes discutirla, ni convencer a nadie de que te sea dada otra oportunidad, que tu caso sea revisado. Ni mucho menos acudir a la ONU para hacer ver que tienes razón. Pura dialéctica la del chiquillo.
Su imaginería empieza a calar sobre todo en el ámbito militar. No hay mejor manera de explicar hoy una guerra que recurrir a los videojuegos. Así lo hacía un general norteamericano a finales de marzo, cuando habló de que se estaba desarrollando una táctica militar basada en Pac Man (Comecocos). Miedo me da pensar a qué leches se referiría. Pero ayuda mucho a presentar una imagen limpia de la guerra, minimizando sus horrores. Vamos, que nosotros somos los comecocos y los que matemos son como esos puntitos blancos que vamos engullendo.
Los enemigos no tienen ni familia ni amigos. A éste propósito me encantó esa secuencia de Austin Powers en la que descubrimos que el esbirro del "malo-malísimo" al que acababa de matar "nuestro héroe" tenía un grupo de amigotes que le esperaban para cogerse un pedo y celebrar su despedida de soltero. Sólo se trataba de su trabajo, no era ni un convencido ni un zombi. Y le gustaba la cerveza, como a todos.
Tanto se ha introducido esta visión en los asuntos de la guerra que fueron muchos los periodistas que tuvieron que tomarse el trabajo de explicar a sus espectadores que esta nueva guerra del Golfo no era un videojuego. En el 91 ya se oían estas comparaciones, pero aún prevalecía la frase "como en una película".
En el verano del 2002 el ejército de los EE.UU. presentó un juego, América's Army, destinado a atraer al público joven hacia una carrera militar. Para llegar a cuantos más mejor el juego es gratuito y se encuentra en internet. El único inconveniente es el de inscribirse en el site del ejército para poder jugar. A fecha de hoy más de un millón de personas lo han hecho. Todavía hoy en día se hacen presentaciones en salones del videojuego con demostraciones militares y exhibición de armas.
Poco después de iniciados los primeros bombardeos en Bagdad basados en la estrategia "Shock and Awe" (impacto y pavor) la Sony se lanzó a registrar ésta ingeniosa combinación de palabras para desarrollar en el futuro un juego con ese nombre.
Los militares usan y abusan de los videojuegos para "venderse" mejor. Y los productores de los mismos usan y abusan de los referentes militares para "vender" más. ¿Hablan entre ellos? ¿se cruzan las inversiones, o subvenciones, entre ambos sectores? ¿yo te ayudo a tí a crearte una buena imagen y tu me ayudas a mí con "otras cosas"?
Hoy por hoy es dificil encontrar un videojuego de guerras en el que puedas elegir un bando o soldado que no sea el usamericano. Para el desarrollo del America's Army el ejército contó con los mejores programadores.
Dadas sus particulares características (los medios les dan la espalda, los intelectuales los ignoran por infantilizantes, los padres los desconocen, la mayoría de sus usuarios son el estrato más permeable de la población, los críos) el videojuego se está convirtiendo en un arma de propaganda muy útil difundida en millones de ejemplares, pero curiosamente silenciosa.

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