<$BlogRSDUrl$>

domingo, octubre 19, 2003

¡Hay que ver cómo molamos! (I) 


La fuga de Logan


Las películas futuristas siempre han sido muy útiles para observar cuáles fueron los problemas o cuestiones vitales que le quitaron el sueño a sus coetáneos. Más aun si se trata del subgénero "post-apocalíptico" ya que tras esa catástrofe final que terminó con la civilización "empezamos" de cero, podemos dar rienda suelta a la imaginación sin ataduras con la evolución razonable de los tiempos.
Pero no sólo eso. También sirven, desde un punto de vista más frívolo, para mostrar la imagen que esa época creía proyectar, la "pinta" que tenían esos años.
El método más sencillo para captar las claves que marcaron los criterios estéticos de cada época se encuentra en las películas futuristas que se realizaron en ese momento.
De algún modo u otro, en las películas que narran hechos que habrán de suceder en un futuro lejano terminan saliendo a relucir las pequeñas obsesiones estéticas que forman parte del imaginario colectivo por un tiempo. A lo largo de la historia del cine vemos que, a manos de todos los autores en todos los períodos, se aventuraba una imagen del futuro que analizada a conciencia (más fácil con la ayuda del paso del tiempo) no es más que el reflejo de las pasiones estéticas de esos años exageradas hasta el paroxismo, estiradas como un chicle.
A la hora de imaginar como será el futuro siempre se tiende a pensar que será "lo que nos gusta ahora pero a lo grande". Incapaces se han mostrado todas las generaciones de creadores visuales de escapar a los topicazos estéticos de sus años a la hora de diseñar el futuro.
"La fuga de Logan" es el ejemplo más claro de todo esto que digo. La "miga" de la película está clara, y coincide extraordinariamente con las preocupaciones de esos años (1976). Se trata de una civilización sometida a los dictados de una computadora (comienza la revolución tecnológica) y que gira en torno a una ceremonia ritual; en cuanto los ciudadanos cumplen los 30 reciben su buena dosis de eutanasia (nunca como en aquellos años se valoró la juventud como una virtud; estaba de moda la frase "no te fies de nadie de más de 30"). La gente se entrega al sexo de una forma rutinaria y deshumanizada (salían de los años del "todos con todos") y consumen una especie de drogas (nada que añadir), ambas cosas para hacer olvidar su falta de esperanzas en el futuro (recordemos la intensa crisis económica que se vivió en los 70).
Pero centrémonos en el plano estético, que es el que más mola. Me imagino a los "ideólogos" de la peli planteándose: "¿Cómo llevará el pelo un chico en el futuro? ¡Con greñas y patillas, claro!".

(Continuará con jugosos ejemplos en el próximo post)

|

This page is powered by Blogger. Isn't yours?

Weblog Commenting and Trackback by HaloScan.com