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miércoles, noviembre 05, 2003

Me cago en Dios 

Así se llamaba (Mecagum Déu. Vídeos familiars sobre el nacionalisme) una obra audiovisual que expone el artista Jaume Alcalde en Barcelona al amparo del Institut de Cultura de Barcelona (Icub).
La exposición venía anunciada con el siguiente texto: "Mecagum l'hòstia fotuda la merda de canto perquè s'emmerdi a tots dos costats, mecagum de hippies, mecagum collons, mecagum com si diguéssim, mecagum d'eurus, mecagum de màquines".
Vamos, todo un homenaje verbal a Manzoni. Digo verbal porque la "expresión" se circunscribía al título y al lema promocional, la obra tiraba por otros derroteros.
Pues bien, después de que "ciertos sectores de la sociedad catalana y española" pusieran el grito en el cielo (incluidos los patrocinadores, CajaMadrid e Iberia), las autoridades se han sentido obligadas a retirar el título de la discordia. Y no sólo eso. El Concejal de Cultura de Barcelona se vió acosado por los "democrata-cristianos" de CiU y PP y el director gerente del Icub ha mandado una carta de disculpa a todos aquellos que recibieron una invitación a la exposición. Y se ha abierto un expediente informativo-sancionador, para meterle un puro a algún currillo del Ayuntamiento y así se queden tranquilos aquellos que se quejaron.
Por su parte, diversos artistas catalanes han firmado un manifiesto de apoyo al título original de la muestra. Argumentan diversas razones, algunas válidas (libertad de expresión del artista) y otras no tanto ("nuestra sensibilidad es agredida continuamente en la televisión o cuando veo esas estátuas públicas de violeteras estilo Álvarez del Manzano").
Supongo que detrás de la claudicación del Ayuntamiento de Clos están las próximas elecciones catalanas, porque le resultaría muy fácil a Mas agitar el fantasma de los "rojos-incendia-iglesias" ante la muy piadosa burguesía catalana.
Lo más gracioso es que algún grupo de fanáticos (así se definen por sus actos) ha pedido la retirada de la exposición. No del título, de la exposición misma. Dicen desde e-cristians: «Además de la grosería que atenta contra todos los ciudadanos, se constata también la ofensa a los sentimientos religiosos de los ciudadanos católicos mediante dos blasfemias bien concretas. Esto puede ser constitutivo de delito, ya que la ofensa a los sentimientos religiosos de la población está recogida en el Código Penal español».
En su página escriben un editorial sobre el asunto. Se titula: "La izquierda debe cambiar la cultura que propone".

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