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lunes, diciembre 01, 2003

El Timonel 

No entendéis nada. Sois unos despiadados. Hay cosas que no se pueden decir.
En su rueda de prensa Federico Trillo me llegó al alma. Sencillamente conmovedor. Casi se le saltan las lágrimas. Y a mí.
Y luego Aznar, también de luto. Todos con corbatas negras. Traje oscuro. Cara de "estadista de primer orden" dándole consuelo a su nación. Sólo Él podía consolarnos. Y recordarnos porqué han muerto esos hombres. En estos momentos todos nos dejamos llevar por la emoción. Su obligación es no hacerlo, su obligación es guiar con firmeza el timón de su pueblo, al margen de sentimentalismos, atendiendo a las altísimas razones que como Nación nos han llevado a donde estamos.
Esos hombres luchaban por mi libertad y la de todos vosotros. Sin ellos dando su sangre en Irak "mi forma de vida" estaría amenazada. Sin ellos no habría "Cine de Barrio". Sin ellos no habría porno en internet. Sin ellos no habría "tapeo" por el Rastro.
Su sangre, mi libertad. Mi dolor sólo encuentra consuelo en el hombro del Timonel.
Hay cosas que no se pueden decir. La oposición, toda España, tiene que estar unida. En torno a su gran Timonel, claro. Porque hasta ahora estaba unida, pero en la postura equivocada. Tenemos que dejarnos guiar por aquel que con su gran visión mandó a esos hombres a derramar su sangre para que nosotros, aquí, seamos libres. ¿No lo entendéis? ¿Como podéis estar tan engañados? La oposición, todos los partidos, tienen que permanecer aquiescentes. Reconocer por fin que sin nuestro Timonel ellos ya no tendrían libertad de expresión por culpa del Mal, ese Mal que Él combate con entusiasmo por nosotros. Y seguirle a donde nos lleve. Sólo un insecto trataría de aprovechar estos muertos para sacar rendimiento electoral.
Hay cosas que no se pueden decir. Cuando Rajoy lee, despacio, con un hondo y sentido dolor, los nombres de los muertos, no está tratando de sacar tajada, insensatos malintencionados. Está rindiendo un sincerísimo homenaje a aquellos que él quiso mandar (apoyando al Timonel, sí, pero convencido de la Verdad Revelada que se escondía tras la decisión) a morir por nosotros. Otra cosa distinta es si los mencionara un ventajista, pongamos Zapatero. Entonces estaríamos seguros de que montar una escenita de ese estilo, la lectura teatralizada de los nombres de los muertos por la Libertad en una reunión del PSOE diseñada para la televisión, con todos sus líderes bien visibles a su espalda, con expresión grave y efusividad en el aplauso de cada uno de los siete nombres, sería un agravio a las víctimas fruto del peor electoralismo. Menos mal que lo hizo Rajoy, para que podamos recrearnos en la pureza de un gesto sincero de emoción. Así no podrá hacerlo el ventajista para escupir sobre unos cadáveres aún calientes. Pero seguro que estas muertes le han hecho entrar en razón. Y ver la Verdad. Ahora todos vemos la senda que el Timonel nos ha marcado. Y todos, un 85% de San Pablos que se caerán de su caballo incluidos, le acompañaremos hasta erradicar el Mal de este planeta. Y si para ello necesita disponer de mi sangre o la de mis hijos, aquí la tiene. Mis muñecas ya se muestran hacia el Cielo, y con una cuchilla en la mano sólo espero Su señal para empezar a derramarla.
Hay cosas que no se pueden decir. Como la palabra sangre.
Hay cosas que no se pueden decir. Como que hoy, El Timonel, tiene las manos manchadas en sangre. Pero porque Él se sacrifica por nosotros. Se mancha para que nosotros podamos vivir libres y despreocupados. Por eso.
Hay cosas que no se pueden decir. Ingratos.

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