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jueves, diciembre 04, 2003

¡Esas manitas! 


Chócala


Uno de los momentos más significativos de la sesión parlamentaria del pasado martes fue éste que ilustra la foto.
Rajoy, después de dar la sorpresa (por decir algo) al salir él mismo (y sin ayuda de nadie, solito) a la tribuna a intervenir en nombre de "su" partido, cuando ya volvía hacia "su" escaño (en realidad le había levantado el sitio a Luis de Grandes, para no pegarse 2 horas saltándo el sillón vecino hasta la escalera, como ya le pasara a Borrell cuando salió a la palestra en tiempos de Almunia), al cruzarse con El Timonel, unieron sus manos en un gesto claro de apoyo mutuo. En este gesto se han querido ver muchas cosas: el traspaso de poder, el relevo, la muestra de apoyo definitivo de Aznar a Rajoy e incluso una muestra de que éste último no abandonará las tesis de su líder una vez sea él el que corte el bacalao.
Pero nadie se paró a analizar el gesto en sí. ¿Pero qué manera es ésta de darse la mano? ¡Por Dios, caballeros, un poquito de seriedad, que están en el Congreso de los Diputados!
- Para empezar, gesto amorfo número 1: Mano izquierda con mano derecha. Mal, muy mal. Y es evidente de quién es la culpa. ¿Cómo se le ocurre responder con la izquierda cuando le están ofreciendo la diestra? ¿Se acababa de sacar un moco con la derecha, no quería perder la pelotilla y por eso saludo con la otra? Las manos se tienen que cruzar, señores, que si no parece que se están sacando a la pista a bailar un vals.
- Gesto amorfo número 2: Ya que das la izquierda, dala de verdad. Pero no, coño. El tío éste es amorfo hasta para eso. Ojito como "regala" su mano. Con la manita blanda y hacia arriba.
- ¿Y qué resultado obtenemos de todo esto? El gesto amorfo número 3, claro está. Inevitable, tras estos 2 primeros despropósitos. La están cagando y lo saben, el saludo está saliendo fatal. Pero no pueden dejarlo a medias, así que continúan con él. Pero cuando los cimientos de la casa están mal puestos... pasa lo que pasa. Que se cogen la manita sin saber cómo. La forma de colocar la mano de Aznar invita a entrecruzar los dedos, pero eso sería demasiado. Así que agarran lo que pueden, un par de deditos del otro. Y allá arriba tenemos el esperpéntico resultado. Aznar le agarra el pulgar a Rajoy como un loro agarra las rejas de su jaula. Les da tanta vergüenza la que han armado que ni se miran a la cara.
- Ya lo del gesto amorfo número 4 no tiene nombre. Por injustificado. Hasta ahora todo fue un cúmulo de errores que propiciaron ese perturbador saludo (¿serán de alguna Logia masónica?). Pero, ¿a cuento de qué deja blanda el Presidente del Gobierno esa manita derecha? ¿qué leches le pasa a este tío con las manitas? La izquierda blandita y cogiendo con sus blanditos dedos el pulgar de Rajoy, la derecha blandita y colgando a la vista de todos.
He oído que desde la publicación de esta foto se multiplican a lo largo y ancho de la geografía española los casos de personas que se despiertan en mitad de la noche, entre sudores y gritando: "¡Con la manita no, por Dios!¡Con la manita blanda no!".
¿Cómo hemos podido dejar durante 8 años los designios de este país en semejantes manos?

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