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viernes, diciembre 31, 2004

Sed felices 

Disfrutad del 2005. Que os colme de bienes, buenas nuevas y grandes ratos por la blogocosa.

Un beso a todos.

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domingo, diciembre 19, 2004

El enfermo imaginario 


Nos da mucha pena


El dictador Augusto Pinochet ha sido ingresado a causa de un "accidente cerebro-vascular", según la versión más extendida, pues los medios no parecen ponerse de acuerdo del todo sobre las causas (ni la veracidad) de este internamiento. La cuestión es que todo esto vino un día después de que la Corte de Apelaciones de Santiago aplazara, hasta la próxima semana, una decisión en torno a mantener o rechazar el procesamiento dictado en su contra por el juez Juan Guzmán, quien ordenó su arresto domiciliario por nueve desapariciones y un homicidio en el marco del "Plan Cóndor", operación aplicada en los años 70 por dictaduras del Cono Sur americano para exterminar opositores.

El caso es que yo no le culpo. Soy de aquellos que, cuando llegaba el día del examen, acercaba el termómetro a una bombilla encendida para simular fiebre y evitar así asistir a clase. Siempre me acojonó un poco la leyenda aquella de que chupar tiza causaba fiebre. Igual el carnicero chileno se pasó chupando, o cogió las de colores, vaya usted a saber, con estos depravados es imposible calcular...

La diferencia es que yo siempre he reconocido ser un cobarde y no un héroe salvapatrias.

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viernes, diciembre 10, 2004

Breve encuentro 


Palique fugaz


Moratinos y Powell se han reunido por la friolera de 10 minutos antes de la cumbre de la OTAN en la misma sala de la cita ministerial para tratar asuntos como los resultados de su reciente gira por Oriente Próximo, discutir la situación en Irak, Afganistán y los Balcanes y alguna que otra cosilla más, como que el Presidente estadounidense nos odia.

10 minutos. Hace un tiempo fue Zapatero el que tuvo otro breve encuentro con Bush, también momentos antes de que empezara una reunión multilateral con otros mandatarios. Duró 7 minutos.

Y no hace tanto Bono fue a mendigar una interviú con Bush padre. Esta vez fue durante una hora y en Albacete.

Al parecer ya se están moviendo los hilos para que Mª Teresa Fernández de la Vega se cruce en el ascensor con Condoleeza Rice durante 24 segundos. En un futuro más lejano se piensa en hacer coincidir a Bono con Rumsfeld cuando bajen la basura.

El caso es que la relación del Gobierno Zapatero con la Administración Bush empieza a parecerse a esas relaciones morbosas y "liberales", con encuentros esporádicos, breves y fugaces (simulando una falsa espontaneidad "aquí te pillo, aquí te mato") en lugares extraños y peligrosamente expuestos.

Asistimos atónitos a esta serie de rendez-vous, un aparente homenaje a "El último tango en París", deseando verles llegar al punto en que toque hacer uso de la barra de mantequilla. La pregunta es obvia (¿quién activo y quién pasivo?) y la respuesta creemos que también. Y no desesperen, que sin duda (y para desgracia de la salud rectal de nuestro Gobierno) ese día llegará.

En fin, nos encanta disfrutar (en la devaluada alta política de nuestros días) con estos últimos destellos de lo que dió en llamarse "erótica del poder". Se buscan, se rehuyen, se encuentran, gozan efímeramente y vuelven a darse la espalda, se desean pero simulan no tener nada en común.

Se ponen. Nos ponen.

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jueves, diciembre 09, 2004

Es bueno tener niños 

No sé si recordarán este legendario speech del ex-presidente Aznar en lo que pretendía ser (a su manera) una especie de lamento por el escaso número de nacimientos en España y un canto a la recuperación de la demografía patria.

"Me gustan mucho los niños, me gustan mucho los niños, me gustaría haber tenido más niños y me gusta que la gente tenga niños; es muy importante que haya niños, son muy importantes los niños, y es muy importante saber que en España nacen muy pocos niños ahora, y que tienen que nacer más niños. Y que no podemos seguir con una demografía tan baja, cada vez con menos niños, cada vez con menos escuelas porque no hay niños que vayan a las escuelas."


Como conejos


Pues parecen haber tomado buena nota los Duques de Palma.

Lo que no sabemos (aún) es de que agujero quieren escapar.

(Más viñetas del mismo autor, descubierto en su día por Marta)

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miércoles, diciembre 08, 2004

La insignia 


Imponiéndole la chapita


La polémica es de recibo. Completamente de acuerdo, una vez más, con el Partido Popular en su crítica al Presidente Zapatero, por lucir "de forma frívola" la insignia de la Generalitat catalana que le había colocado (no sabemos si también frívolamente) el señor Maragall con motivo de la Cumbre Hispano-Francesa de Zaragoza. Por partes:

La lució de forma frívola. Evidentemente, pues no dejó de cantar los grandes éxitos de Concha Piquer. Y eso de exhibir un cancán durante su entrevista con Chirac estuvo fatal.

Por otro lado, nos parece terrible que llevara la insignia de la Generalitat. Sólo la de la Generalitat. Debería vestir la chapita (ochentero total) de todas las comunidades autónomas de nuestro querido (y asimétrico) país.

Así, en plan general ruso, cargado de medallas en la solapa, y con el cancán con bordados no se mostraría tan frívolo. Trataría por igual a todos y cada uno de los españoles. Y pasearía los güevillos mucho más cómodamente, aireados, como debe ser.

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viernes, diciembre 03, 2004

Zapatero's Place. Domicilio Presidencial 

Capítulo Tercero. Una vida nueva.

Zapatero's Place


Palacio de la Moncloa, 7:35. Cuarto de baño presidencial.

El Presidente Rodríguez Zapatero se asoma de perfil al espejo, vestido tan sólo con el pantalón del pijama, abrigado del frío matutino en el vapor del agua caliente de la ducha, corriendo a su espalda, mientras él se afeita. Mientras juega con su barriga (tratando de disimularla, tratando de compararla con ella misma en el pasado, tratando de convencerse para rebajarla, tratando de acostumbrarse a sus dimensiones), escucha de nuevo en la radio las declaraciones del ex-presidente Aznar ante la comisión parlamentaria del 11-M.

Sus palabras, malditas, empujan a sus manos a dejar atrás los débiles michelines y a apretar con rabia el puño en torno a la maquinilla de afeitar. Se afeita, sí, frente al espejo, mirándose, pero sin fijarse realmente en los caminos que abre en la espuma de afeitar, sino escudriñando en su propia mirada el porqué ese hombre le provoca aún tal disgusto. Se había prometido que no dejaría que le pasara, y trata de sobreponerse, sin saber cómo.

Ya en la ducha, al ir a coger la esponja, vuelve a verse reflejado en el espejo a través de un hueco abierto entre la cortina y la pared. Distingue su imagen entre los vapores y algo en su cabeza, llena de espuma del champú, llama su atención.

Abre completamente la cortina y, desnudo en el espejo, permanece un rato quieto, mirándose. Se hace con un poco de espuma de su cabeza y la coloca bajo su nariz, a modo de bigote.

Con la palma de la mano se peina hacia atrás, como si estuviera engominado. Y acercando la alcachofa a la boca, mientras se señala en el espejo, canta:
- ¡¡Tengo una vida nueva, y tú no estás en ella!!
Emocionado, divertido, liberado, continúa cantando esa coplilla:
- ¡¡Tengo una vida nueva, y tú no estás en ella!!

Sonsoles vuelve de la cocina y ve desde el final del pasillo a sus hijas absortas ante la puerta del baño presidencial.
- ¿Todavía no estáis vestidas?
No contestan. Se acerca hasta ellas.
- ¿Se puede saber qué estáis mirand...?
Él continúa, despreocupado, con su espectáculo, ante los ojos de su mujer y sus hijas.
- ¡¿José Luis (dice Sonsoles, empujando a las niñas), por Dios, se puede saber qué estás haciendo?!
Del susto se le cae el "micrófono" al suelo y, de pronto pudoroso, trata de ocultar sus partes pudendas mientras hace lo posible por recogerlo. El agua sale a presión hacia arriba, dándole en la cara cuando se agacha hacia la alcachofa y el baño se está llenando de charcos. Sonsoles no pierde detalle, asombrada ante la torpeza de su marido. A él le ha dado la risa floja.
- De verdad, no sé que pude ver en ti.
- Seguro que este cuerpo serrano tuvo algo que ver (haciendo posturas de culturista).
- ¡¿Pero quieres dejar de hacer el idiota y cerrar el grifo, que me vas a inundar el baño?!
- ¡Ven aquí y duchémonos juntos!
- (Descojonándose ante la imagen, cercana a lo patético, de su marido desnudo y haciendo tonterías en la ducha) Mira que te gusta hacer el payaso... (alejándose) ¡Y termina ya, que todavía tengo que ducharme!

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