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lunes, mayo 09, 2005

El bebé de la Leti 

Tras el anuncio del embarazo de Letizia (I de CNN+ y V de TVE) no se deja de hablar en corrillos periodísticos, pseudo-periodísticos, proto-periodísticos, analfabeto-periodísticos y rosa-vomitivos de la futurible, supuestamente deseable y más que probable reforma de la Constitución que habilitaría para el acceso al trono del Imperio Español (con sus colonias y demás perejiles) a la hipotética hija primogénita de los Príncipes de Asturias, vengan o no hermanos varones posteriormente.

Es emocionante ver hablar a las voces más repulsivas del mundo rosa de Derecho constitucional con la misma soltura que lo hacen de las andanzas sexuales de un cubano de genitales hipertrofiados. Y cuando se mezclan con ellos en el debate prestigiosos catedráticos de la materia, dirigiéndose a las amas de casa con el mismo tono de dictar apuntes que usan en la facultad, uno no sabe qué pensar mientras se cambia los pañales empapados.

Reformar la Carta Magna para hacerla más "igualitaria" en lo que a la Monarquía respecta. Eso es lo que dicen. Sencillamente insultante.

Si verdaderamente quieren democratizar a la realeza que empiecen por reformar las pruebas de acceso a concursos del tipo "La casa de tu vida", permitiendo la participación en los mismos a príncipes e infantas para que puedan optar con los demás españoles (en igualdad de condiciones) a ganar una vivienda de lujo, y evitar así la esclavitud de las hipotecas. O dejar que Froilán actúe en el "Veo, veo" de Teresa Rabal para talentos infantiles, y de este modo muestre al mundo su genialidad pateando plebeyas ¿Porqué cortarle las alas a tan precoz (e hiperactiva) genialidad?

En sentido contrario, y ya puestos a reírnos del personal (exigiendo igualdad para una institución que es tan sólo un privilegio), podrían hacer que tras la reforma conste que será Rey aquel de entre los posibles candidatos de la Familia Real que demuestre tenerla más larga. Sería la mejor forma de sacar al Conde Lecquio de la parrilla televisiva. Ya que sólo optan unos pocos ¿qué más da el criterio de elección?

En cuanto al sexo del nasciturus con toda probabilidad será promiscuo, pues es algo inherente a su sangre de Borbón. Y aunque no sepamos si se tratará de un niño o una niña podemos asegurar que traerá consigo al nacer un lunar con la forma de la cabeza decapitada de Jaime Peñafiel (del mismo modo que este versado periodista ya cuenta en su nalga izquierda con una mancha con la traza de un abuelo taxista).

Y si fuera niño se le llamará Alfredo, en homenaje a Urdaci, el descubridor de Letizia, del mismo modo que Raúl llamó a su primogénito Jorge por Valdano, su mentor. Y si es niña se llamará Juan Pablo, en homenaje al más importante polaco de todos los tiempos. Y que está de moda, qué coño.

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