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martes, septiembre 06, 2005

Ponga un "negrito" en su vida 

¿Tiene problemas con los votantes "de color"?
¿Necesita mejorar su imagen entre la comunidad afroamericana?
¿Quiere afianzar sus apoyos de la minoría negra?

Pues váyase corriendo a su Astrodome de confianza y coja a un "negrito" entre los brazos.



¿Son niños negros de verdad o son de pega, muñecos hinchables para garantizar un buen posado sin lloriqueos ni pataletas?



¿Quizá sean actores infantiles, preparados para el evento? ¿Los Macaulay Culkin de la era post-Katrina? ¿"Los Jackson Five" de la mala gestión política?



¿Saben sus padres que esta gente los está sobeteando, pasándoselos de mano en mano como un porro rechupao?

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El diente de la Trujillo 

Y sí; como les comentaba ayer, la ministra Trujillo, de natural elegante, viene con sorpresa. Y brilla. Y está en su diente.



Parece que fue el único punto de acuerdo entre Zapatero y Rajoy de ayer en la Moncloa. "Chico, qué le vamos a hacer, pa' gustos, colores", comentó compadeciéndole el líder del PP a su homólogo del PSOE. Pero extrañamente, y a pesar del conocido tirón que ejercen entre la juventud los ministros, como modelos de modernidad y tendencias, todavía no se ha trasladado a las redacciones periodísticas noticia alguna sobre avalanchas o largas colas en... En dónde coño sea que uno se pone brillantes en el diente.

Sea como fuere, estamos deseando que lo enseñe. Pero parece evidente que es éste el camino para acercarse al nuevo votante. De hecho, yo mismo prometo votar al PSOE el día que Solbes se haga un piercing en la punta del capullo. Y lo muestre en rueda de prensa, lógicamente, que de boquilla todos somos muy machos.

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lunes, septiembre 05, 2005

Alemania 2005 

Antes Alemania 2006, viene Alemania 2005. Ordenemos las cosas cronológicamente, para aclararnos un poco. Ya sabemos que lo importante es el Mundial (de fútbol, obviamente), pero antes, y para ir calentando los motores de la competitividad germana, han montado unas elecciones para ver si están preparados, en infraestructuras y capacidad organizativa, para el acontecimiento del verano siguiente.



Y las cosas están como siguen. Parece que va a ganar una mujer, lo cual está muy bien. Parafraseando a Aznar, es bueno que haya presidentas, me gustan mucho las presidentas, es muy importante que haya presidentas. Aunque permitirán que deje por escrito mi queja: ¿para cuándo una que esté buena? Y no me vengan con feminismos de pacotilla; ustedes saben de numerosísimos gobernantes que han sido atractivos, muy atractivos y hasta de los que mojan las bragas incluso a quienes sólo usamos tanga. De hecho, los primeros años de nuestra democracia fueron como el siglo de Oro de los líderes políticos sexys: las masculinas y rectilíneas facciones de Adolfo Suárez, el desenfado cautivador de la melena de Felipe, el aire sofisticado de los tirantes con los colores patrios de Fraga... Si hasta hay algunas a las que le cabe una sandía por el culo al ver a Aznar, de lo que lo gozan al verle. Y no me pongan de ejemplo a la Davis: primero porque es ficción y segundo porque hace un cuarto de siglo que esa mujer perdió todo su atractivo, si es que alguna vez lo tuvo. Ahora, como les pasa a muchas otras (Calista Flockheart, Goldie Hawn, Meg Ryan o Melanie Griffith), sus morros no dejan ver el bosque.



En fin, retomemos el rollo teutón. Decíamos que da la sensación de que va a ganar Angela Merkel (Angie para los amigos y 25 millones de votantes) por la CDU, que es mujer y del este, lo que es como decir que aquí la derecha presentara a las elecciones a un homosexual (shhh!). De ella sabemos poco más: no parece muy simpática (aspecto en el que además se hace fuerte su oponente), es algo metepatas y sufre del síndrome del Camacho coreano. Y que según la foto de arriba no se parece mucho a sí misma, lo cual, en campaña electoral, empieza a ser corriente. A nosotros no nos gusta, se lo decimos desde ya. Pero no es ideológico; es tan sólo que ver a un político alemán jugando con un globo terráqueo nos hace la misma gracia que una cruz en llamas a un negro de Alabama.



Enfrente, y para evitarlo, tenemos al archiconocido Schroeder, que lleva ya unos añitos arrastrándose por la actualidad política alemana. Pero no hemos de subestimarle; en las últimas elecciones también partía como perdedor y acabó ganando, entre otras cosas gracias a su excelente y populista gestión de las inundaciones que asolaron el este del país. No sabemos qué tratamiento se dio allí al hecho en los medios, pero les compadezco si ningún periódico descubrió que el río Elba se sacó el carné del SPD antes de desbordarse. Por cierto que a estas horas el canciller alemán vuela hacia Nueva Orleans, por si pican. Parece que hoy en día se pagan por allí buenos sueldos a los limpia-piscinas.



Y más reñido que se presenta a partir de ahora el asunto, puesto que anoche vivieron un debate electoral (que allí se anunciaba como si fuera la final de la SuperCopa) en el que al parecer ganó el actual Kanzler. Algo tendría que ver la delicadeza con que le pusieron el tinte antes de entrar al plató (en la imagen). Les pongo los enlaces a los medios alemanes (Spiegel, Süddeutsche Zeitung, Die Welt, Frankfurter Allgemeine), donde podrían leer de primera mano los análisis del debate si se dedicaran a estudiar alemán en lugar de a perder el tiempo en internet. Parece que habrá partido; más risas.



Moraleja (1): estos alemanes, cuando se trata de medrar, saben sacar las garras.
Moraleja (y 2): pase lo que pase, nada será tan impactante ni causará tanto revuelo como el brillante que se ha puesto en el diente la ministra Trujillo.

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