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domingo, febrero 26, 2006

Manifestación 25-F. AVT - "No en nuestro nombre" 

En el Manifestómetro

Y allí estábamos todos, una vez más. A las 16:30 en la Plaza de la República Argentina, punto de partida de la manifestación convocada por los de siempre (de estos dos últimos años, antes "los de siempre" eran otros), esta vez cambiando a los obispos por la AVT para hacerles de teloneros. El punto de partida del recorrido había sido escogido, como la vez anterior, con mucha intención. En esa misma plaza ETA hizo estallar un coche bomba al paso de un autobús de la Guardia Civil. Morirían doce agentes. Hace tres años, Santi Potros y López de Riaño fueron condenados a 3.500 años de cárcel, que obviamente no van a cumplir, por tal atrocidad.

No se reproducía con tanto jolgorio el ambiente festivo de anteriores concentraciones pero, afortunadamente, el recuerdo de aquel terrible 1986 no estaba ni en la atmósfera ni en ánimo de la gente que ya se estaba congregando allí desde hace rato, cuando faltaba más de una hora para que, según el programa, arrancara la marcha. El tono reivindicativo y protestón lo inundaba todo, desde comentarios a pancartas, cuyo trasfondo iba más bien por la causa general contra Zapatero que tal o cual motivo concreto. Como los católicos, la derecha española tiene muchos santos, pero un sólo Diablo. "Belcebú, es que es Belcebú", le gritaba un septuagenario a su esposa, colgada de su brazo. Y decimos 'gritaba' porque es interesante que sepan que allí dentro, y como ya he señalado alguna vez, la gente habla inusitadamente alto, en una divertida y ensordecedora carrera de ingenio y afección por las propias "ideas", a veces improvisando ripios, a veces inventando proclamas, o sencillamente entablando conversación con el de al lado.

Todavía en la plaza, antes de separarnos, una anciana le advierte a sus compañeras: "¡Que no sale de aquí, que sale de la Plaza de la República Argentina". La pobre, nunca nadie estuvo antes tan cerca de su meta sin saberlo. Más adelante, otro grupo similar (las pandillas de viejecitas son tan habituales como las de quinceañeras en un concierto de Andy y Lucas) nos asaltan: "¿Habéis firmado ya para lo del Estatut?" "Sí, señora" respondo. Todos pensamos lo mismo en ese microsegundo, pero sólo Jeremías lo verbaliza: "Varias veces". "No, eso no" se queja la señora. Le explicamos que era una broma, porque es más sencillo que hacer que entienda lo del cachondeo de la web del PP. Aunque reflexiona y responde: "Me encantaría si pudiera votar 20.000 veces, aunque gaste zapatilla". Y a mí me encantaría acompañar a votar a esta señora para ver cómo lo hace, pues sigo sin entender como se 'gasta zapatilla' al meter un sobre en una urna.

Nos separamos en plan comando, ya nos conocen, y yo me dirijo a recoger a un amigo (nombre en clave: 'Manolo') al que lié la noche anterior (sí, estábamos de resaca) y que se convertiría en la auténtica 'guest star' de la noche, ya verán por qué. Mientras dudamos qué camino coger, y tras dejarnos adelantar, ya en Serrano, por la hermana de Miguel Ángel Blanco (no iba con Iturgaiz, malpensados), se corea la primera consigna por la multitud "¡Zapatero, embustero!". Más de uno cambió, a lo largo de la tarde, el 'embustero' por un colorista 'bujarrón'. Son las cinco y la cosa empieza a coger cuerpo a medida que nos acercamos a las cabeceras, que están esperando la llegada de sus portadores bien entrada la calle Serrano. Segundo coro de la multitud: "¡Viva la COPE!". Una pareja pasa a mi lado, comentan que han visto a Mayor-Oreja: "Muy guapo va siempre ese hombre, con corbata un sábado por la tarde". Lo juro.

Mi intrépido amigo, armado con una cámara fotográfica de las aparatosas, decide lanzarse a la zona de las cabeceras, pero no en la orilla no, sino al otro lado del cordón que separa a héroes (Carlos Dávila, Isabel Durán), semidioses (César Alonso de los Ríos, Amando de Miguel) y dioses (César Vidal) de los simples mortales. La cámara será nuestro salvoconducto: "Soy de prensa", le dice a la chica que sujeta la cuerda, esa frontera imaginaria. "Él es mi redactor". Estamos dentro, codeándonos. Pero en el buen sentido, no en el propio de todas las manifestaciones. Astarloa, Gabriel Cisneros, De los Ríos... charlan animadamente a nuestro alrededor. Ellos departen amistosos, mientras unos 'don nadie' les calientan el sitio y mantienen la pancarta en pie. Son las 17:15.

"¡Montilla, devuelve la calderilla!", "¡Ladrón, trabaja de peón!", "Rajoy, no te rajes", grita la multitud. Uno de ellos se anima: "¡Viva el 11-M!". Ni él sabe qué quería decir, pero 'Manolo' amenaza con perder la neutralidad del periodista si se repite. A las 17:30, las "prima donna" se encaminan a sus puestos. Y los de la organización sufren para hacer que los 'don nadie' que se resisten a dejar su lugar privilegiado se aparten mientras contienen a la multitud y levantan la pancarta para que pasen los importantes, todo al mismo tiempo. Ya tengo una segunda razón para no afiliarme a las NN.GG., y es que llevan unos meses que ni en la vendimia. Unos metros más adelante se forma un revuelo de cámaras, seguido del griterío "¡Presidente, presidente!". 'Manolo' pregunta en alto: "¿Está Zapatero ahí?". Se me hiela la sangre, pero la mujer que tenemos al lado se parte de risa; le ha hecho gracia la broma. "¡Rajoy, torero, echa a Zapatero!".

Aquél revuelo cercano nos pone y, aun a riesgo de nuestras vidas, dejamos nuestra posición de privilegio junto a uno de los padres de la Constitución y nos adentramos 'muchedumbre a través' en busca de Rajoy. Como siempre, blandiendo la cámara cual Tizona, nos abrimos paso al grito de "¡prensa!". Cuando estábamos muy cerca de nuestro objetivo, y las apreturas eran más que considerables, unos ancianos deciden hacer el esfuerzo de dejarnos pasar. "¿Para quién trabajáis? ¿No será para la SER, no?" Todos atentos a nuestro alrededor. Yo soy más partidario de negar sin más, en plan socarrón, poniendo cara de "no me ofenda", antes que intentar hacerles ver que la SER tiene pocos fotógrafos en plantilla, por aquello de que las fotos no quedan del todo bien por la radio. Pero mi 'colega' decide dar pistas, y les dice el nombre de la revista para la que realmente escribe. Y aclara, ingenuo: "No es de PRISA sino de Vocento". Ahora sé lo que sentiste, Pepe Bono. Casi nos miden el lomo sus satánicas ancianidades, pero escapamos hacia nuestro objetivo: el mega-corralito VIP. El oasis del manifestante, el paraíso del "manifestrometrista" amateur.

Estoy seguro de que pasaron bandejas con vino español y lonchas de jamón '5 jotas' antes de que llegáramos. Remanso de paz y tierra de privilegios, en este lugar los periodistas despachan con políticos de primera línea, ajenos al mundanal "no empuje, señora" que se vive a sólo unos metros de nosotros. Manifestarse se convierte en un paseo agradable y gritar está mal visto. Me rodean Ana Mato, Cobo del Rosal, Soraya Saénz de Santamaría, Carmen Fúnez y el PP de Madrid en pleno. Son los políticos que pueden ir sueltos, evitando las apreturas que conlleva el querer salir en la foto junto a Rajoy. Estamos sólo unos metros por delante de él y su cabecera. Mi amigo se lanza a cumplir con su cometido, metiéndose en la clásica nube de cámaras cuando Rajoy se nos acerca a declarar. Él lo ve así, yo asá. Por cierto, que alguien debería decirle a Elvira que arregle esto. Le gustó tanto que cuando la prensa gráfica ya había dado por cumplido su cometido, él seguía buscándole el perfil bueno a César Vidal. Y ni poniéndola en blanco y negro, claro.

Son las 18:15 y aún no hemos llegado ni a Mª de Molina, cuando empieza a llover. 'Manolo' sigue tratando de convertirse en el Delacroix de la Revolución Popular, y yo aprovecho para cotillear a mi alrededor. Cobo y Soraya avanzan abrazados, sonrientes, bromeando. Y Mato se encuentra con una amiga a la que no veía hace tiempo. Me intereso por la labor de mis colegas y no salgo de mi asombro cuando la reportera de Cuatro (y CNN+) decide entrevistar a este tipo. Ese señor, para el que no sea de Madrid, es un 'tarao' mental que se pasea a diario con unas extrañas banderolas-collage por la Puerta del Sol, anunciando que Jesús nos ama y que el milenarismo va a llegar. Y la reportera en cuestión no encontró mejor manera de ilustrar el evento, dado su evidente interés informativo. A nuestro paso siguen los vivas a Rajoy quien responde educado pero tímido.

"¡Zapatero, vete con tu abuelo!" gritan varias veces a lo largo del trayecto. El asunto ha tenido éxito, y las referencias a ese episodio con la madre de Irene Villa va a darles mucho juego. "Rajoy, presidente, saca al indecente", "Bobo, vete ya", "Más oposición", "Viva España" y poquitas cosas más se corearon entonces. Deduzco que al paso de las autoridades el personal está más pendiente de ver y cotillear que de gritar insensateces. Nos estamos mojando y decidimos, viendo que ya le habíamos sacado todo el jugo a la circunstancia, volver a la cruda realidad de los empujones y prepararnos para las fotos de control. ¿Empujones? Se iba más holgado de lo que he visto en ninguna de las manifestaciones previas, seguro que por culpa de la lluvia. No creo que haya influido el hecho de que no puede tenerse a la gente, por muy fanatizada que esté, permanentemente movilizada durante más de dos años. Qué ganas tengo de que llegue el verano, para al menos no pasar frío.

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